Estudio revela impactante verdad sobre los noctámbulos: así está su salud
Dallas (Texas/EE. UU.) – ¿Quién no conoce al menos a una persona a la que le encantaría convertir la noche en día? Pero cuidado: quien prefiere acostarse tarde y solo se activa por la noche, podría estar perjudicando seriamente su salud.
El miércoles, el EE. UU. con sede en Dallas publicó el Journal of the American Heart (JAHA) el estudio “Night Owls” (Búhos nocturnos). Como indica su nombre, los investigadores examinaron el llamado “cronotipo vespertino” y lo compararon con los madrugadores; el resultado fue alarmante.
Según informó la revista en un comunicado de prensa, los noctámbulos presentaban con mucha más frecuencia un “perfil cardiovascular peor”. Las mujeres, en particular, se veían afectadas de forma notable.
“Los investigadores analizaron datos de salud de más de 300 000 adultos (edad media de unos 57 años)”, explicó JAHA en su comunicado. Sólo cuando los científicos y médicos evaluaron los resultados, comprendieron la magnitud del “estilo de vida de los búhos nocturnos”.
Alrededor del 79 % de los amantes de la noche mostraron una peor salud cardíaca que sus contrapartes. Además, los investigadores observaron que la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular era considerablemente mayor que la de los madrugadores.
El estudio se basó en estos ocho factores clave.
«Las personas nocturnas a menudo experimentan lo que se denomina desajuste circadiano», explicó la Dra. Sina Kianersi, autora principal del estudio del sueño. Con ello se entiende que el reloj interno no coincide con el ritmo natural de día y noche ni con las exigencias sociales.
«Esto suele ir acompañado de conductas que perjudican la salud del corazón, como fumar, una alimentación deficiente o un sueño insuficiente», aclaró el investigador en el comunicado de prensa.
La salud cardiovascular de los participantes se documentó y analizó mediante el llamado Life’s Essential 8. Se trata de un catálogo basado en ocho categorías: alimentación, actividad física, calidad del sueño, consumo de nicotina, presión arterial, glucosa, colesterol y peso corporal.
«No es el hecho de ser una persona nocturna lo que enferma», explicó la cronobióloga Kristen Knutson en una entrevista con ABC News.
«El problema surge cuando una persona nocturna se ve obligada a funcionar en un mundo de madrugadores; entonces el reloj interno y la vida cotidiana entran en conflicto», afirmó Knutson.