Clima espacial: ¿Por eso aún no hemos recibido señales alienígenas?
California - Un nuevo estudio de los buscadores de extraterrestres del Instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) podría explicar por qué la humanidad no ha recibido hasta ahora mensajes desde las profundidades del universo .
Desde su fundación en 1984, el Instituto SETI busca señales de vida en el espacio. Los científicos vigilan, con enormes radiotelescopios, la posible presencia de señales de origen extraterrestre.
Sin embargo, aparte de la famosa señal “¡WOW!”, registrada el 15 de agosto de 1977 por un observatorio del estado de Ohio, la lista de posibles señales alienígenas sigue siendo muy corta. Eso podría cambiar pronto.
Según informó SETI el pasado jueves, el llamado “clima espacial” podría dificultar tanto la detección de señales de origen extraterrestre que, desde la Tierra, no las percibimos como tales.
“Las búsquedas de SETI suelen estar optimizadas para señales extremadamente estrechas. Si una señal se ensancha por la interacción con el entorno de su propia estrella, puede quedar por debajo de nuestros umbrales de detección, aun cuando esté presente”, explicó el astrónomo de SETI, Dr. Vishal Gajjar.
SETI: Las señales de radio se distorsionan por el clima espacial
El científico se refiere a una distorsión de las señales de radio que abandonan su estrella natal como un haz estrecho, pero que, debido a turbulencias de plasma o vientos solares, se dispersan y se expanden a lo largo de varias frecuencias durante su tránsito por el espacio.
Dado que en la Tierra normalmente solo se buscan picos de frecuencia extremadamente agudos como indicio de señales extraterrestres, es posible que la señal alienígena quede oculta en el ruido de fondo.
Para poder identificar mejor este tipo de señales distorsionadas en futuras búsquedas, SETI estudió las transmisiones de radio de las naves espaciales de nuestro sistema solar. Observaron cómo las señales de nuestras sondas, satélites y demás se amplían bajo la influencia del clima espacial.
Con estos resultados, la búsqueda de señales provenientes del cosmos podrá ajustarse mejor a “lo que realmente llega a la Tierra”, explicó Grayce C. Brown, coautora del estudio de SETI.