Escándalo en un restaurante: el cliente quiere "arrastrar" al camarero por la barra y saca un arma.
Indianapolis (EE. UU.) – Los empleados de hostelería pueden cantar una canción con total seguridad cuando los clientes tienen nervios. Pero, como se suele decir, el cliente es el rey. Un camarero del restaurante de parrilla “Pig Pen” de la metrópolis estadounidense Indianapolis se cansó tanto del comportamiento de un comensal que llegó al extremo.
Jacob Asberry (27) aparentemente no sabía otra forma de ayudar. Un día antes de Navidad, sacó un arma en medio del local y le exigió a un cliente que se fuera.
Según FOX59 News, antes había surgido una disputa entre los dos hombres por un cupón. Al parecer, Asberry le informó al cliente y a su esposa que el restaurante no podía aceptar el cupón por “problemas técnicos”.
Como el cliente no quiso aceptarlo y insistió en canjear su cupón, se fue poniendo cada vez más enfadado y agresivo. Asberry, sin ganas de discutir, les pidió a la pareja que abandonara el establecimiento.
Eso fue la gota que colmó el vaso y el cliente amenazó al joven de 27 años con “arrastrarlo por la barra”. No se sabe por qué el camarero llevaba un arma mientras trabajaba. En cualquier caso, tras la amenaza sacó su pistola y les pidió a los clientes que simplemente se marcharan.
La policía debe calmar el ambiente tenso en el restaurante
La intervención con pistola tuvo efecto. La pareja dio la vuelta y salió del restaurante, pero al mismo tiempo llamó al número de emergencias, y la policía se desplazó al lugar.
Los testigos confirmaron a los agentes que la situación se había desarrollado tal como se describió. El material de vídeo respaldó sus declaraciones. Sin embargo, el “tono hostil y despectivo” del cliente tampoco les pasó desapercibido.
Aun así, los investigadores concluyeron que la circunstancia no era tan grave como para que fuera apropiado apuntar con un arma cargada a otra persona en un negocio concurrido y muy frecuentado.
Por ello, Asberry fue acusado un día antes de Año Nuevo. Si es declarado culpable de “apuntar un arma de fuego”, en el peor de los casos podría enfrentarse a hasta dos años y medio de prisión.