El sueño de la serie se hace realidad: la paramédica restaura un avión de la Bundeswehr en el jardín

De Mirjam Uhrich

Lilienthal - Donde antes crecían fresas en el jardín, Merle Lorenzen ahora está construyendo su helicóptero. Más concretamente, “Henriette”, un helicóptero retirado de la Bundeswehr del año 1968.

Merle Sofie Lorenzen trabaja en su helicóptero. Está haciendo manualidades en el jardín de sus suegros.
Merle Sofie Lorenzen trabaja en su helicóptero. Está haciendo manualidades en el jardín de sus suegros.  © Kai Morschlatt/dpa

"Ese es el mayor gnomo de jardín de Lilienthal", dice la joven de 29 años riendo.

El helicóptero de rescate está en medio de una urbanización en Lilienthal (distrito de Osterholz), entre la hoguera, la caseta del jardín y las casas de ladrillo de los vecinos. Desde el exterior está casi idéntico al original; solo le faltan las palas del rotor. "La Bell UH‑1D es un clásico", entusiasma Lorenzen. "Al fin y al cabo sigue siendo un helicóptero con alma".

El helicóptero es conocido por su aparición en películas y series. Así fue como Lorenzen llegó a su particular coche antiguo. "Desde pequeña he sido fanática de las series de helicópteros de rescate", cuenta la paramédica. La serie se emitió hasta 2007 en ZDF. Un detalle le cautivó especialmente. "Esa puerta lateral naranja siempre fue icónica".

Hace cuatro años Lorenzen cumplió su sueño y compró la puerta lateral, que con el tiempo y la intemperie ha quedado más gris que naranja. "Entonces una cosa llevó a la otra", comenta la joven de 29 años. Se emocionó tanto que siguió adquiriendo piezas en línea, hasta terminar con un helicóptero completo.

Desde entonces, la habitante de Lilienthal revisa documentos antiguos, consulta a artesanos y a empleados de un museo de aviación militar. Cuando termine el invierno, quiere seguir pintando la máquina, conservarla y, algún día, montar también el rotor.

Se trata de un helicóptero de la Bundeswehr retirado, del año 1968.
Se trata de un helicóptero de la Bundeswehr retirado, del año 1968.  © Kai Morschlatt/dpa

¿Por qué el helicóptero nunca volará?

El estudiante Jan Mießner ayuda a la sanitaria con su proyecto.
El estudiante Jan Mießner ayuda a la sanitaria con su proyecto.  © Kai Morschlatt/dpa

Su compañera Mareike Baltrusch le apoya en la medida de lo posible. Ambos comparten el interés por la tecnología. Desde hace unos meses también colaboran cuatro estudiantes. Cuando termina la clase, a veces se dirigen al jardín contiguo y trabajan con Merle Lorenzen en la máquina.

«Es un poco increíble que justo al lado de la escuela, en el patio trasero, haya un helicóptero», comenta Jan. «Siempre me sorprende lo grande que es en realidad». El chico de 14 años se encarga principalmente de la electrónica. «Me fascina», dice Jan. Sin embargo, nunca ha estado dentro de un helicóptero. «Sería interesante volar algo así alguna vez».

Pero «Henriette» nunca volverá a elevarse. Los botones y los interruptores ya no funcionan, los cables están cortados. «Es una anciana», comenta Lorenzen con cariño. Restaurar toda la tecnología del interior resultaría demasiado laborioso y costoso.

La joven de 29 años lo descarta. «Tengo cierto miedo a las alturas», admite. «Ya me basta con estar arriba, sentir el viento y que la máquina empiece a temblar». En su lugar, el helicóptero se exhibirá dentro de unos años como monumento.

Sin embargo, Merle Lorenzen no ha abandonado del todo el sueño de volar. Espera poder despegar virtualmente algún día. Para ello tendría que instalar un simulador. «Para poder volar un poco, aunque sea de paso».