Viuda ante un dilema: ¿Qué hacer cuando el perro se vuelve una carga?
Moritzburg - Un golpe del destino hace tambalear la vida que se creía segura: tras la muerte de su marido, Ramona Schäfer (58) tiene que abandonar la casa con jardín y separarse de su rottweiler Pee‑J (7). ¿Pero qué hacer con el perro cuando la vida en común se vuelve imposible?
En el nuevo apartamento de dos habitaciones no hay espacio para el macho rottweiler, que está acostumbrado a vivir al aire libre: “Me parte el corazón, Pee‑J es como una parte de mi marido. Pero no hay otra opción”, dice la dueña del perro con tristeza.
Desde la muerte de su esposo, Pee‑J solo sale de su jaula dos veces al día, durante unos minutos cada vez. Pasa la mayor parte del día dentro de ella, lo que se nota: ladidos fuertes, gruñidos y exhibición de los dientes.
Sin embargo, tras un corto periodo el perro se calma, bebe agua y mueve la cola: “Con mi perra es muy cariñoso, pero con otros machos o con niños no se lleva bien”.
Ramona Schäfer recibe ayuda de un vecino. Ella misma apenas se atreve a acercarse al perro después de un incidente: “Me mordió del brazo y desde entonces tengo serias dudas de entrar a su jaula”.
Calma y refuerzo positivo para Rottweiler Pee‑J, lo esencial.
La experimentada entrenadora canina de Dresde Conny Wolf (56) deja claro: “Si un perro muestra agresividad a causa de un trauma, nunca debe ser castigado ni corregido”.
Lo esencial es, como primera medida, trabajar con calma, entrenamiento y refuerzo positivo para instaurar un bozal mediante condicionamiento clásico.