Desalineaciones y desnutrición: Un dulce dúo madre‑hijo busca un hogar juntos

Delitzsch - Mamá Beti y su hijo Figaro del refugio de animales de Delitzsch están buscando un hogar. Como comparten una historia triste, les gustaría mudarse juntos.

El pequeño Figaro sufre de desalineaciones en la cadera y en los codos.
El pequeño Figaro sufre de desalineaciones en la cadera y en los codos.  © Bildmontage: Facebook/Tierheim Delitzsch

«Figaro está tan enfermo que no se le pronostica una vida larga», escriben los protectores de animales de Delitzsch en su perfil de Facebook .

El pequeño macho tiene menos de un año, pero ya ha pasado por innumerables pruebas. «Los diagnósticos son devastadores: sin articulaciones de cadera, graves deformidades en el radio y la ulna y en ambos codos», se lee. Que el peludo pueda siquiera caminar roza lo milagroso.

El origen de las deformidades de Figaro se remonta al pasado de su madre. En Berti también aparecieron síntomas similares, que ella transmitió a sus cachorros por una mala alimentación.

Juntos, el entrañable dúo madre‑hijo ahora trata de sacar el mayor provecho de su situación.

Dos perros enfermos: la madre y el hijo no deben ser separados.

En relación con la desnutrición, Berti transmitió sus enfermedades a su hijo Figaro.
En relación con la desnutrición, Berti transmitió sus enfermedades a su hijo Figaro.  © Bildmontage: Facebook/Tierheim Delitzsch

«Figaro está muy unido a su mamá. Ella es su apoyo, su seguridad, su hogar. Por eso no queremos separarlos. Queremos que el tiempo que le queda sea lo más bonito posible, con ella a su lado», explican los cuidadores.

Además de la prodigiosa Figaro, mamá Berti es una compañera dulce y amable que disfruta de cada caricia. Los dos adorables caninos son obedientes, están entrenados para vivir dentro de casa y les encantaría salir a pasear dentro de sus posibilidades, según los de Delitzsch.

Los protectores de animales son conscientes de que la probabilidad de encontrar un hogar de acogida conjunto es muy baja. Sin embargo, no dejarán de intentar todo lo posible para poder ofrecerles un hogar compartido.

Para sus protegidos desean una vivienda sin escalones, con un pequeño jardín para jugar y personas que los amen tal como son. Los gastos veterinarios y la comida los asume el refugio.

Si tenéis un rincón acogedor para este dúo, poneros en contacto con el Refugio de Delitzsch vía Facebook.