De Simone Humml
Londres/Múnich – Según un estudio, los perros ya eran compañeros habituales de las comunidades de cazadores y recolectores de Europa. La evidencia genética más antigua proviene, según se indica, de un perro que vivió hace 15 800 años.
La evidencia genética más antigua anterior era aproximadamente 5.000 años más reciente. En dos estudios publicados en la revista científica “Nature”, los investigadores demuestran la amplia distribución de los perros ya antes de la aparición de la agricultura.
Los hallazgos arqueológicos ya sugerían que los perros se separaron de los lobos hace más de 15.000 años y estaban presentes en toda Europa y Turquía, afirman el coautor Laurent Frantz de la Universidad Ludwig‑Maximilians de Múnich y sus colegas.
Así, una mandíbula inferior de aproximadamente 14.300 años de antigüedad de un animal hallado en Bonn‑Oberkassel muestra rasgos similares a los de un perro. Fue enterrado junto a dos humanos y presentaba signos de enfermedad que, sin una atención humana prolongada, habrían sido mortales. Sin datos genéticos confirmatorios, sin embargo, resulta difícil identificar con certeza los restos de muchos animales como perros.
Según el estudio, los perros más antiguos confirmados mediante ADN provienen del noroeste de Rusia y tienen alrededor de 10.900 años.
Científicos descubren la evidencia más antigua de un perro.
En el nuevo estudio se analizó, entre otros, ADN de muestras de la yacimiento británico de Gough’s Cave (de unos 14 300 años de antigüedad) y del yacimiento de Pınarbaşı en Turquía (de aproximadamente 15 800 años). Los animales de ambos yacimientos resultaron ser, en efecto, perros.
La identificación genética de los perros del Paleolítico ha supuesto un punto de inflexión en la comprensión de los primeros caninos, afirmó el coautor principal William Marsh, del Natural History Museum de Londres. “Estos ejemplares nos permitieron identificar a otros perros más antiguos en yacimientos de Alemania, Italia y Suiza, lo que muestra claramente que los perros ya estaban distribuidos por Europa y Turquía hace al menos 14 000 años”.
A pesar del hallazgo funerario en Bonn-Oberkassel y de indicios de que los perros de Pınarbaşı recibían pescado de los humanos, el papel que desempeñaban en aquella época sigue sin estar claro. Sin embargo, el equipo de investigación encontró evidencias de que grupos de cazadores‑recolectores, genéticamente y culturalmente diferentes, intercambiaban activamente perros.
“El hecho de que los humanos intercambiaran perros tan temprano indica que estos animales debieron ser importantes”, dijo el paleogenetista de la LMU, Frantz. “Una posibilidad es que sirvieran como un sistema de alarma de gran eficiencia”.
Ya en la era de hielo, los humanos tenían perros.
Otro estudio se centra en el origen genético de los perros en Europa. Los perros (Canis lupus familiaris) descienden, según se indica, de los lobos grises (Canis lupus) y fueron los primeros animales en establecer una relación con los humanos.
El lugar exacto de la domesticación y los grupos humanos implicados siguen sin conocerse, según escribe un amplio equipo liderado por el autor principal Anders Bergström del Francis‑Crick Institute en Londres y de la University of East Anglia en Norwich. Se analizaron restos de 200 ejemplares parecidos a perros de Europa hasta Armenia.
El perro más antiguo de este estudio es un ejemplar hallado en el yacimiento de Kesslerloch, Suiza, que vivió hace 14 200 años. “Aunque este hallazgo no permite determinar con precisión el momento de la domesticación, es plausible que ésta haya ocurrido varios milenios antes de los 14 200 años”, escribe el equipo.
Aunque los indicios arqueológicos en Europa son los más antiguos conocidos, los datos genéticos del estudio sugieren que estos perros tempranos no provienen de lobos europeos locales, sino que forman parte de una línea de ascendencia más amplia, con raíces profundas en el este, como en Siberia.