Nadie extrañó al imponente bulldog: ¿tendrá aún un final feliz el pobre Woody?

Frankfurt am Main - Cuando el imponente bulldog macho Woody llegó como perro encontrado al refugio de animales de Frankfurt, la esperanza era grande de que sus verdaderos dueños se presentaran rápidamente. Pero nadie lo buscó, nadie lo preguntó. Ahora espera encontrar un nuevo hogar lleno de cariño.

Macho bulldog Woody, nacido en enero de 2025 y con apenas un año de edad.
Macho bulldog Woody, nacido en enero de 2025 y con apenas un año de edad.  © Tierheim Frankfurt

Para el joven Woody, sus primeros días en el refugio fueron una época de incertidumbre.

Ahora está claro: Woody puede ser adoptado porque nadie lo ha extrañado durante mucho tiempo y, evidentemente, fue abandonado a propósito.

Este peludo reúne todo lo que se desea de un compañero fiel en la vida cotidiana. Es amable, adorable y extremadamente cariñoso.

Su naturaleza abierta también lo hace atractivo para quienes se inician en la tenencia de perros. Woody siempre se muestra cercano a las personas y disfruta de cualquier tipo de atención.

Es especialmente feliz cuando puede pasar tiempo con sus personas de referencia, ya sea en un paseo tranquilo o acurrucado en el sofá.

Los machos bulldog ingleses, como Woody, sufren una enfermedad típica de la raza.

Woody puede ser un gran compañero cotidiano y solo busca a las personas adecuadas.
Woody puede ser un gran compañero cotidiano y solo busca a las personas adecuadas.  © Tierheim Frankfurt

Sin embargo, el macho no llega sin particularidades. Como muchos de su raza, sufre del llamado síndrome braquicefálico, una estrechez de las vías respiratorias causada por la forma corta de su cráneo.

Esto significa que los esfuerzos físicos intensos están prohibidos, al igual que largas caminatas bajo el calor del verano. Lo ideal sería un hogar con el menor número posible de escaleras, para no sobrecargar sus vías respiratorias.

Woody aún está al comienzo de su aprendizaje canino. Primero debe aprender los comandos básicos, pero ya camina bien con la correa y mantiene su jaula limpia.

No se sabe todavía si tolera quedarse solo o los viajes en coche. Los niños en la casa deberían tener al menos diez años.

Lo que Woody busca sobre todo es fiabilidad y personas que no lo pasen por alto, sino que le digan conscientemente “sí”.

¿Quién puede ofrecerle a Woody un hogar estable para siempre?

Quien se adapta a sus necesidades consigue un compañero de cuatro patas sencillo y cariñoso, con un gran factor de mimos.

Los interesados pueden contactar al albergue de Frankfurt por correo electrónico y quizás pronto darle a Woody el hogar permanente que tanto merece.

Foto de portada de Montage: Tierheim Frankfurt

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