Hamburg - Mambo ya ha estado en varias familias, pero siempre fue entregado. Ahora busca el perro un hogar para siempre.
A principios de marzo, el mestizo de pinscher llegó al refugio de animales en la Hamburger Süderstraße. No era la primera vez que el perro de once años recibía rechazo.
Una y otra vez sus dueños se sienten sobrepasados y lo abandonan. Sus cuidadores describen al canino como “pequeño, pero con garra”.
Para los protectores de animales, el viejo macho sigue siendo bastante tranquilo, pero con el paso del tiempo va sacando más su personalidad y poniendo a prueba sus límites.
Su reserva inicial a menudo se interpreta como timidez o inseguridad, pero los protectores la ven como su manera de controlar las situaciones.
Mambo es un cachorrito seguro de sí mismo que necesita normas claras.
Sobre su pecho amplio se suma una buena dosis de desconfianza, sobre todo hacia los hombres. La mascota lo percibe como sospechoso desde el primer momento.
Mambo regala su corazón a una persona cercana.
Con los perros ya es mucho más abierto. Aquí decide, según su simpatía, si los demás caninos deben irse o pueden quedarse.
Una vez que el macho ha aceptado a una persona en su corazón, le brinda una gran cantidad de cariño a su cuidador. Entonces Mambo se vuelve dependiente y quiere la atención total de su elegido.
Puede sonar tierno, pero también resultar agotador. Porque si la persona favorita se aleja sin su consentimiento, el peludo lo expresará de forma muy sonora.
Para este cuadrúpedo, la asociación de protección animal de Hamburgo busca dueños experimentados que le ofrezcan estructuras claras, lo tomen en serio y no tiren la toalla al primer intento.
Quien quiera darle una oportunidad a Mambo encontrará en hamburger-tierschutzverein.de una ficha detallada y la posibilidad de contactar.