Lucy y Luna han perdido todo lo que amaban: y sin embargo no tienen la culpa.

Frankfurt am Main - Sus anteriores dueños se mudaron, y en el nuevo hogar ya no había espacio para Lucy y Luna. Las perras fueron acogidas en el refugio de animales de Frankfurt, perdiéndolo todo de un golpe sin haberlo causado.

¡Qué perra tan hermosa! Lucy busca un nuevo hogar, y esta vez, para siempre.
¡Qué perra tan hermosa! Lucy busca un nuevo hogar, y esta vez, para siempre.  © Montage: Tierschutzverein Frankfurt a.M. und Umgebung von 1841 e.V. (2)

Los perros de aproximadamente cinco años probablemente ya no entiendan el mundo. Según el personal del refugio, ambos son ejemplares amables, simpáticos y sin complicaciones.

En el caso del cruce Corgi‑Labrador llamado Lucy, la simpatía es lo que determina su relación con otros perros, pero con los gatos no se lleva bien. Si en su futuro hogar permanente ya vive un perro adulto, en el refugio se puede probar la química entre ambos.

Algo similar ocurre con Luna, la mezcla Catahoula.

Esta encantadora perra puede ser asignada a “principiantes realmente ambiciosos” en la crianza de perros. La razón es que Luna no se muestra compatible con todos sus congéneres en el refugio. ¡Lo importante es que siempre es amigable con los humanos!

Los gatos le desagradan tanto como a Lucy.

Según sus anteriores dueños, las hembras pueden pasar entre tres y cuatro horas solas en casa, aunque prefieren la compañía de sus personas. En ambos casos es fundamental que, mientras estén solas, puedan moverse libremente por el apartamento. Ambas están entrenadas para hacer sus necesidades en el interior y ya están acostumbradas a los viajes en coche.

A Lucy y Luna les encantan los paseos largos y son muy fáciles de sobornar.

Para Luna, su mundo entero se derrumbó de golpe. Ella también anhela una nueva familia.
Para Luna, su mundo entero se derrumbó de golpe. Ella también anhela una nueva familia.  © Montage: Tierschutzverein Frankfurt a.M. und Umgebung von 1841 e.V. (2)

Según el refugio, a Lucy y a Luna les encantan los largos paseos y acurrucarse con las personas. Sin embargo, todavía les falta un poco de obediencia con la correa, algo que se puede corregir con una buena ocupación y entrenamiento.

Una gran ventaja es que, según el refugio, los peluditos “no son reacios a la comida”.

En resumen: son muy receptivos y, con premios, pueden aprender varios comandos básicos rápidamente. Aún les queda mucho margen de mejora.

Los niños que vivan en la casa deben tener al menos ocho años para convivir con Lucy o Luna. Según la información, a Luna también le gustaría ser la princesa única en su futuro hogar.

Quien tenga tiempo y espacio en casa y en el corazón puede ponerse en contacto con el refugio en cualquier momento por correo electrónico.

Foto de portada de Montage: Tierschutzverein Frankfurt a.M. und Umgebung von 1841 e.V. (2)

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